

Es el término comunmente utilizado para definir la cirugía de mímino impacto. La Cirugía de Mínimo Impacto trata de realizar la menor agresión por parte del cirujano para poder corregir los problemas quirurgicos que presenta el paciente en el abdomen.
Se resuelven utilizando unos puertos o "trocares" que se introducen en la pared del abdomen a través de incisiones muy pequeñas que tienen entre cinco y diez milimetros de diámetro, por las que igualmente se introducen pinzas especiales que van a facilitar la manipulación de los tejidos desde el exterior, utilizando una cámara especial que permite la visualización de la región a operar en un monitor.
La razón es muy sencilla, se trata de resolver más eficientemente los problemas del paciente, con una mejor recuperación al presentar menor manipulación de los tejidos, menor dolor ocasionado por las heridas quirurgicas que permite una mayor restauración de la autonomía del paciente, ya que tiene un menor tiempo de incapacidad pos-quirurgica.
No. El cirujano laparoscopista debe ser un especialista entrenado y certificado para realizar estos procedimientos para garantizar que el porcentaje de complicaciones sea mínimo comparado con los procedimientos tradicionales. No se puede garantizar el cero porciento de complicaciones pero si el porcentaje es menor respecto a la cirugía convencional, en situaciones ocasionadas por heridas quirúgicas, absesos intraabdominales, complicaciones pulmonares por mal manejo del dolor, entre otras.
Sí. La obesidad morbida que se presenta en pacientes que tienen más de dos veces el peso ideal, puede tratarse quirugícamente utilizando cirugía laparoscopica, atraves de la inserción de una banda gástrica, un anillo gástrico o un globo intergástrico, de acuerdo al tratamiento indicado para su caso, con todos los beneficios que tiene el realizar este procedimiento de invasión mínima.
Aunque cada caso es particular, existen criterios generales como la edad ideal del paciente que debe ser entre los 18 y 60 años, el paciente debe estar motivado a realizar el procedimiento, observar que otros tratamientos no quirugicos no lograron ningún resultado y que esta obesidad debe presentarse después de al menos cinco años. Por lo general, este tratamiento es contraindicativo a pacientes con úlceras gastro-intestinales, complicaciones cardiaco-pulmonares, anomalias congenitas del tubo digestivo, alcoholismo, infecciones. Para eso, se realiza un estudio especial para cada caso.
Sí, es necesario un tratamiento posquirúrgico asociado con un seguimiento que implica cambios en la alimentación y en la rutina física de los pacientes. Cómo mencionamos anteriormente, cada caso es minuciosamente seguido y profesionalmente tratado.